Lucifer: el ascenso a los cielos del rey del inframundo

Pero ¿aquí no hemos venido a hablar de escritura? ¿Qué tiene que ver una serie de televisión con esto? Pues mucho, para qué te voy a engañar. Y no, no es (solo) que esté fascinada con el personaje de Lucifer, que interpreta maravillosamente Tom Ellis. Es que el recorrido vital que el señor Morningstar hace desde el primer capítulo de la primera temporada hasta el último es un viaje del héroe perfecto. (Sí, vale, obviemos ESE final que no voy a desvelar, aunque solo diré que se asienta sobre una premisa falsa).

Tom Ellis, señoras y señores, en todo su maravilloso esplendor.

Intentemos apartar de nuestra mente a Tom Ellis (lo sé, es complicado, uf). A estas alturas nadie me va a negar que las historias se pueden contar de muchas maneras y en los más diversos formatos. Y ya es muy común que los escritores se pasen a lo que antes era el lado oscuro: el audiovisual. Juan Gómez Jurado, al que admiro personal y literariamente, acaba de fichar por Amazon para desarrollar conceptos creativos para series y películas. Es el primer español que lo consigue, y se sitúa en la estela del enorme Neil Gaiman, que no solo ha parido la adaptación de esa estupendísima novela que es Buenos presagios (escrita mano a mano con Terry Pratchett), sino que tiene experiencia en esto como para repartir. Ha participado en la guionización de episodios para Doctor Who y se involucró muy activamente en la adaptación que Amazon hizo de American Gods (un novelón duro cuyo traslado a la pantalla a mí no me gustó; demasiado gore). Y es también es autor de Coraline, el libro que dio lugar a la peli de animación. Le da a todo este hombre.

Un spin-off del cómic The Sandman

A lo que vamos. Lucifer es un spin-off del famoso cómic The Sandman (de Gaiman, claro). En algún momento del año que viene podremos disfrutar de su adaptación en Netflix con una ligera diferencia: Lucifer será Gwendoline Christie, la Brienne de Tarth de Juego de tronos. En la web Zona Negativa hay un análisis bastante interesante de la trama de la novela gráfica, que difiere un poco de la creada para la serie: Lucifer Morningstar se ha cansado de ser el señor del infierno, lugar al que dios lo envía como castigo por su rebelión. Quiere conocer mejor a la humanidad a la que somete a tortura eterna, así que se va a Los Ángeles, monta un club nocturno, el Lux, donde darse a los grandes placeres de la vida y se dedica a disfrutarla. Hasta que un asesinato lo pone en el camino de la detective Chloe Decker y acaba convertido en un consultor de la Policía.

Lucifer es rubio en el cómic. Y un poquiiiito menos carismático que en la serie.

Veamos dónde está el truco. Tomamos a un personaje más que conocido (la personificación del mal y el castigo según la mitología cristiana, que se basa en otros panteones anteriores) y le damos matices. MUCHOS matices. Hasta que confundamos al espectador. ¿Pero este tío no era malo? Lucifer es hedonista, gamberro, egoísta hasta límites insospechados y, sí, es tan humano, a pesar de su invulnerabilidad, que necesita terapia psicológica para superar el trauma producido por la mala relación con su Padre. Eso es. Es como tú y como yo aunque tenga en sus manos un poder similar al de un dios.

Lucifer ha sufrido su propia catábasis: de hecho, es la propia definición del término. La caída a los infiernos del ángel que se atreve a desafiar a dios para que allí reflexione y se reoriente. La anábasis, o salida del inframundo, solo es posible con ese cambio. Curiosamente, el motivo que mueve a Lucifer es la simple curiosidad, el aburrimiento. Y ahí comienza su viaje del héroe. Vamos a analizarlo desde la perspectiva de Joseph Campbell, creador del término monomito.

Las etapas del monomito

La salida

Lauren German, Chloe Decker en Lucifer
Lauren German, la detective Chloe Decker.
  1. La llamada de la aventura y el rechazo: Lucifer Morningstar (Lucero del Alba) se ha convertido en el dueño de su propia existencia. Niega las convenciones sociales, las normas impuestas por dios. No quiere compromisos. Pero llega la aventura: ayudar a una detective, Chloe Decker (interpretada por Lauren German), a descubrir a un asesino. Y es su terapeuta la que lo anima a explorar ese nuevo rumbo pese a su rechazo inicial.
  2. El rechazo de la llamada: Lucifer quiere y no quiere ayudar. La curiosidad le corroe, pero es consciente de que va a adquirir un compromiso que no desea.
  3. La ayuda sobrenatural: Aparece su hermano Amenadiel, fiel siervo de Dios que tiene la orden de llevar al ángel caído de vuelta al Inframundo.
  4. El cruce del primer umbral: En el momento en que acepta convertirse en consultor de la Policía de Los Ángeles, Lucifer se adentra en la aventura y lo desconocido.
  5. El vientre de la ballena: Es consecuencia directa del punto anterior. Lucifer cambia aunque se niegue a aceptarlo. Inicia el camino de su propia metamorfosis.

La iniciación

  1. Las distintas pruebas: La transformación es siempre dolorosa. El príncipe de los infiernos se enfrenta a sus propios miedos y prejuicios. Cae, fracasa, recibe la ayuda de personas a las que empieza, a su pesar, a considerar amigos, e incluso cambia (un poco) a Mazikeen, una de sus demonios, a la que le une un vínculo inquebrantable.
  2. El encuentro con la diosa: Chloe es la diosa, su objeto de deseo, su amor (en realidad, es un regalo de Dios a su hijo, la encarnación del más puro amor romántico). Será la prueba final: la aceptación del amor incondicional. Pero también adopta este papel la madre de Lucifer. En realidad, LA madre de todos, para empujarlo sutilmente por el buen camino.
  3. La mujer como tentadora: Ojo, que cuando las cosas parecen asentadas (más o menos) en el terreno romántico aparece Eva. Sí, la pecadora original, el primer amor de Lucifer, la tentación de abandonar su desarrollo personal para volver a entregarse al placer hedonista.
  4. La reconciliación con el padre: Este es uno de los ejes de la trama. Por mucho que lo niegue, Lucifer busca el amor y el perdón de su padre sin reconocer sus errores. Solo cuando deja caer su armadura atisba un poco de ese perdón. Pero no llega sin sufrimiento.
  5. La apoteosis: Dios lo devuelve al inframundo del que esta vez no puede escapar. Y para él, que está en un periodo de crisis personal, es la mejor solución. Vuelve a disfrutar de su papel de torturador, pero…
  6. El don final: … echa de menos todo lo que ha dejado en la Tierra. Sorprendentemente, su antigua vida en el Infierno ya no le interesa.  

El regreso

  1. La negativa a regresar: Aunque no quiera aceptarlo, la razón por la que Lucifer no quiere volver a la Tierra es evitar el dolor. El propio y el de aquellos a los que, oh, sorpresa, quiere.
  2. El vuelo mágico: Regresar supone aceptar su propia vulnerabilidad. Es un tira y afloja entre el antiguo ser disfrutón sin responsabilidades y un adulto funcional.
  3. El rescate del exterior: El arcángel Miguel, hermano gemelo de Lucifer, pone en peligro todo lo que este ha construido en ambos mundos. Así que no le queda otra que madurar, tirar para adelante y enfrentarse a su némesis aceptando ciertas consecuencias.
  4. El cruce del umbral de retorno: El príncipe del inframundo ha aprendido mucho, quizás todo lo que su Padre quiso enseñarle a pesar de que se rebelara contra él.
  5. El maestro de los dos mundos: Sin desvelar el plot twist, Lucifer descubre que ni es tan egoísta como él mismo suponía ni puede escapar del designio divino.
  6. La libertad para vivir: El círculo se cierra. Lucifer encuentra su vocación y se dedica a ella en cuerpo y alma.
Diez episodios más, sin dividir la temporada en dos, y adiós a Lucifer Morningstar.

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